Con Carlos III y Carlos IV el Paisaje Cultural de Aranjuez se expandió gracias al llamado Jardín del Príncipe, el cual se dispuso entre el sinuoso curso del río Tajo, la recta calle de la Reina y la construcción en 1794 en la isla de Palomeros de la Real Casa del Labrador. Ésta se concebirá, en principio, como una casa rústica, modesta solo en apariencia, que sirviese para el entretenimiento del soberano durante los meses de primavera. Al avanzar los trabajos de la Real Casa del Labrador también se cuidará la configuración escenográfica de su entorno encargando una nueva fuente, que fuese un punto de atención y de alegoría de la monarquía hispánica: la de Hércules y Anteo. Un símbolo del jardín y de su máximo promotor, Carlos IV. Ésta se encomendará a Juan Adán, quien el 2 de marzo de 1795 había sido nombrado escultor de cámara del monarca.

Fernando Brambilla: Vista de la Casa del Labrador, ca. 1826-1830. Patrimonio Nacional.

     Adán había nacido en Tarazona en 1741 en el seno de una familia relacionada con el trabajo de la madera: carpinteros, entalladores, ensambladores, etc. Tras recibir sus primeras enseñanzas de su entorno más próximo, en 1759 se estableció en Zaragoza y entrará en el taller de José Ramírez de Arellano, arquitecto y escultor destacado en la ciudad del Ebro. En 1765 se desplazará a Roma para completar su formación y tres años después conseguirá una pensión extraordinaria de la Real Academia de San Fernando. En Roma estudiará la estatuaria clásica y la obra de Miguel Ángel y Bernini. En 1776 regresará a España, primero a Lérida, donde realizará diversas obras en la catedral; en 1782 pasará por Madrid para emprender viaje a Granada y realizar allí algunas esculturas para capillas de la Catedral; y finalmente, en 1786, se instalará definitivamente en la Villa y Corte. Esto facilitó su integración en el mundo cortesano y en los círculos académicos. Tanto es así que en junio de 1786 obtuvo el nombramiento de teniente director de escultura de la Real Academia, tras la muerte de Roberto Michel y el ascenso de Isidro Carnicero al puesto de éste. A partir de ese momento disminuirán los encargos de asuntos religiosos y aumentarán por contra los retratos, como el del duque de Alcudia, Manuel Godoy, o el conde de Floridablanca, José Moñino, y las obras de carácter mitológico, como la Venus en mármol para la Alameda de Osuna comisionada por la condesa-duquesa de Benavente.

     En 1793 Adán conseguirá la distinción de escultor honorario de cámara de Carlos IV. Su ascenso era imparable y el 4 de abril de 1795, tan sólo un mes después de haber sido nombrado escultor de cámara del monarca, recibía:

“la comision de executar una sunptuosa fuente â mi idea, para colocarla en los Jardines del Rl Sitio de Aranjuez, y los Bustos retratos de SS. MM. esculpidos en Marmol de Carrara, y la enunciada fuente en Marmoles de Malaga”.

     Los bustos tuvieron un gran éxito y resultan más directos y naturalistas que lo que son los primeros retratos pictóricos de la pareja como soberanos realizados en 1789 por Goya, en los que la ceremonia y pompa es más ostensible y en los que incluso se aprecia una ligera idealización de los rostros en comparación con los esculpidos.

     En cuanto a la fuente, se le encargó a su idea, presentando el modelo en cera para ella el 23 de junio de ese año. El tema elegido fueron los trabajos de Hércules y la lucha con Anteo, siendo “aprobado, y elogiado en todas sus partes por S. M.”. La fuente destacaba tanto por sus grandes dimensiones como por su marcado sentido ascensional dentro de un jardín en que la mayoría de las fuentes son de “sorpresa”, es decir, no están pensadas para marcar ejes ni ser vistas desde larga distancia, sino que el paseante las descubre según se adentra.

     La inspiración del proyecto parece venir de sus años de formación en Italia. Para la estructura la influencia más obvia se encuentra en la fuente de los Cuatro Ríos de Gian Lorenzo Bernini en la Piazza Navona de Roma, de la que además había una versión reducida en bronce en la colección real. En ambas fuentes una base, a modo de gruta, sirve de soporte de una serie de figuras que en el caso de Bernini son personificaciones de los ríos más célebres de los cuatro continentes –Nilo, Ganges, Danubio y Río de la Plata– y otros elementos alusivos, y en la fuente de Adán animales relacionados con los trabajos de Hércules.

Gian Lorenzo Bernini: Fuente de los Cuatro Rios. Roma, Piazza Navona. Foto: Wikimedia Commons.

     También resulta evidente el modelo clásico, que encontramos en un grupo romano del mismo asunto que sirve de adorno en uno de los nicchioni del cortile del Palazzo Pitti de Florencia. La escultura fue difundida mediante el grabado que ilustra el Supplement au Livre de L’antiquité expliquée et representée en figures, de Bernard de Montfaucon. La figura de Hércules, muy semejante a la de Adán, agarra a Anteo por la espalda y lo sostiene en el aire en un abrazo brutal al gigante, que se estira como el celebérrimo Mercurio de Giambologna. Finalmente, en las cercanías de la ciudad de Florencia, en los jardines de la Villa Medicea di Castello, el grupo principal de la fuente del mismo asunto realizada por Niccolò Tribolo y Bartolomeo Ammannati, guarda evidente relación con el creado por el escultor aragonés.

a) Hércules y Anteo, 1724, grabado calcográfico, en Bernard de Montfaucon, Supplement au Livre de L’antiquité expliquée et representée en figures (París: Chez La Veuve Delaulne […], 1724) t. I, après la pl. 49; b) Juan Adán: Hércules y Anteo, detalle de la fuente del mismo nombre en el Jardín del Parterre del Palacio Real de Aranjuez; c) Bartolomeo Ammannati: Hércules y Anteo, 1559-1560, bronce, para la fuente de Niccolò Tribolo en los jardines de la Villa Medicea di Castello. Florencia, Villa Medicea La Petraia.

     Por último, hay que referir como inspiración los Recueil de divers dessins de fontaines et de frises maritimes, de hacia 1689, realizado por Charles Le Brun en donde uno de los diseños que se presentan es para una fuente con la iconografía de Hércules y Anteo y cuyo parecido con la diseñada por Adán es evidente. Esto nos indica que el escultor manejó y conoció casi con total seguridad este conocido repertorio de grabados.

Charles Le Brun: Recueil de divers dessins de fontaines et de frises maritimes, c. 1680, fol. 12.

     A la hora de elegir la temática de la fuente queda claro que Juan Adán optó por uno de los personajes mitológicos más relacionados con la historia de España, Hércules, el héroe que simbolizaba el triunfo de la Virtud sobre el Vicio y que era un prototipo de valor y fuerza y de defensa de la fe católica (sobre la iconografía de Hércules véase aquí). Los monarcas hispánicos se habían considerado desde antiguo como descendientes de este semidiós del mundo de la Fábula y por tanto su iconografía solía formar parte importante de las decoraciones de sus residencias. Asimismo, la imagen del héroe y sus doce trabajos se utilizará como representación de las virtudes del monarca, con lo que a través de su representación se le otorgaban las cualidades de gobernante fuerte y astuto, que era capaz de solventar las empresas más difíciles y vencer a sus enemigos por muy poderosos que éstos fueran. La ubicación de la fuente en el Jardín del Príncipe y cerca de la Real Casa del Labrador, máximas empresas de Carlos IV en Aranjuez, suponía un homenaje al soberano a quien se asignaban las cualidades contenidas en el héroe mitológico.

     Una vez aceptados los diseños por Carlos IV para la fuente, en julio de 1795 Adán dio comienzo a los estudios para la escultura principal, contrató una serie de ayudantes y compró los materiales necesarios para los primeros vaciados. Asimismo realizó un “viaje de ida a la Granja para hazer los estudios de las fieras por el natural”, que debían contar los diversos trabajos de Hércules. Estos estudios dieron como resultado que en enero de 1796 estuviera en condiciones de realizar ya varios vaciados en yeso de toros, perros y un león.

     En enero de 1797 debían estar terminados casi todos los vaciados en yeso de los Trabajos de Hércules, y se comenzó a tallar la piedra, cuyo envío comenzó en el verano de ese año. Durante los siguientes años se avanzó en la fuente y en septiembre de 1800 el artista tuvo que viajar a Aranjuez para conocer el “nuevo destino que quiso S. M. dar a la fuente”. El mismo Adán informa que “Con motivo de esta mudanza en el Sitio de su primera colocacion, fue necesario hazer un nuevo Terrazo mas elevado con despiezos diferentes todo en grande”. La nueva ubicación era el llamado “Laberinto” o Hexágono a espaldas de la Real Casa del Labrador, un amplio espacio poligonal creado en línea con la fachada posterior del edificio y cuya extensión llegaba hasta el río. El nuevo emplazamiento de la fuente de Adán estaría en consonancia con la mayor importancia arquitectónica que se le estaba dando a la Real Casa, la cual pasará de ser una casa rústica, de planta rectangular, a un palacete de recreo.

     En 1805 las piezas de la fuente estaban ya en Aranjuez pero no se había procedido a su montaje. Se realizaron en los años sucesivos algunos trabajos para su instalación como la cimentación o los cordones de mármol para el pilón, pero la Guerra de la Independencia paró los trabajos cuando Adán declaraba que estaba

“a punto de conclusión el terrazo para la suntuosa fuente representando los doce trabajos o victorias de Hércules, luchando con Anteo, todo en mármol de España, para el Rl. Sitio de Aranjuez, cuya escultura existe en dho Rl. Sitio y el terrazo dividido en muchas piezas permanece aquí a su vista y atendiendo a su conservación”.

     Tras la restauración borbónica Adán pidió continuar con la colocación de la fuente, pero no pudo cumplir su deseo antes de fallecer el 14 de junio de 1816 en Madrid. Será en 1825 cuando el arquitecto Isidro Velázquez retome el proyecto de levantar la fuente labrada por Juan Adán. Partiendo de lo ideado por el escultor, Velázquez cambiará definitivamente la ubicación de ésta del Jardín del Príncipe al Parterre. Para darle un mayor empaque, se empleó un pilón más amplio y en los extremos incluyó dos columnas, las de Hércules, para flanquear el grupo escultórico de Hércules y Anteo. Asimismo, sustituiría parte de la estructura de peñascos que debía servir de soporte al grupo colosal, por otra en forma de arco triunfal compuesta de sillares almohadillados.

Domingo de Aguirre: Vista de la Plaza de San Antonio y de parte del Parterre de Aranjuez, 1773.

     El sentido iconográfico de la fuente varió por completo con el cambio de ubicación y la introducción de las columnas con las inscripciones “NON PLUS” y “ULTRA”, y en los pedestales “AVILA.” y “CALPE.”, que hacen referencia a los promontorios que en la Antigüedad se consideraban los confines del mundo. Ya no era por tanto una loa a Carlos IV sino una alegoría a los orígenes míticos de la monarquía hispánica y su dominio del mundo.

Isidro Velázquez: “Fuente titulada de Hercules y Anteo que decora el centro y entrada del Parter que hay frente á la fachada pral. del R.l Palacio de Aranjuez”, 1837. Madrid, Biblioteca Nacional de España.

     El lunes 30 de mayo de 1831, onomástica de Fernando VII, se inauguraba la fuente, según informó la prensa periódica:

“El día de S. Fernando se ha visto correr por primera vez en este Real sitio la nueva fuente titulada el Triunfo de Hércules, que de orden del Rey nuestro Señor se construyó conforme á los diseños y bajo la direccion de su primer arquitecto D. Isidro Velazquez en el estremo del parterre del Real Palacio, y en sitio donde lejos de estorbar en nada su vista la hace mas magestuosa y mas bella, siendo como el primer objeto espectable que se ofrece á los concurrentes al pasar el puente de barcas”.

     Ya en esta noticia de El Correo, la invención de la fuente se adjudicaba por completo a Isidro Velázquez, y más tarde, en 1837, el propio arquitecto se encargaba de remarcarlo en la firma del dibujo de la fuente que se conserva en la Biblioteca Nacional de España: “A los 73. a.s de edad, lo Diseñó el Arq.to / mor. de S. M. y AA. D.n Ysidro Velazquez / año. de 1837”.

Vista general de la Fuente de Hércules y Anteo en el Jardín del Parterre del Palacio Real de Aranjuez.

     Sin embargo, como ha quedado claro a través de este texto, a Velázquez se le debe el culminar y engrandecer un proyecto que fue ideado y ejecutado en su mayor parte por el escultor Juan Adán. Al César lo que es del César…

     Si quieres saber más de la fuente de Hércules y Anteo, de su proceso y sobre el escultor Juan Adán te recomendamos que leas íntegramente el artículo publicado en Philostrato por Javier Jordán de Urríes y Gloria Martínez Leiva, del que este post es un resumen (aquí).

P.D: Queremos agradecer a Fe Hernández Escobar el que nos informara de la existencia de los grabados para fuentes de Charles Le Brun y de su parecido con la fuente de Hércules y Anteo de Aranjuez. Su indicación ha hecho que nuestra investigación quede más completa.

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