En 2010, un equipo integrado por historiadores del arte, restauradores y técnicos de laboratorio, se reunieron para trazar las líneas de intervención en una obra icónica para la Humanidad: el Políptico del cordero místico de los hermanos Van Eyck en la catedral de San Bavón de Gante[1].

     Es una obra encargada por el mercader Jodocus Vijd y su esposa, Elisabeth Borluut a Hubert van Eyck, y terminada por su hermano Jan y su taller en 1432. Información que aparece en la inscripción de los marcos de los paneles traseros, es decir, cuando el políptico está cerrado, y esto, en contra de lo que es habitual hoy en día, solía ser la gran mayoría del tiempo. Es importante apuntar esto, pues tenemos que pensar que el contexto original de los trípticos de gran tamaño, como eran los habituales en las tierras nórdicas durante los siglos XV al XVII, era para ser colocados cerrados sobre el altar y, sólo cuando se llevaba a cabo la celebración eucarística o en fiestas muy señaladas, se abrían sus alas para contribuir con todo el esplendor interior de color y luz reverberada en su superficie por las velas, a crear ese espacio miracular, casi mágico, de presencia real de la divinidad[2].

     Por eso, el espectador/creyente, que en el siglo XV entraba en la capilla de los Vijd-Borluut en la iglesia de San Juan de Gante[3], lo que se iba a encontrar era, por un lado, el maravilloso misterio de la Encarnación de Dios, la esperanza de una salvación representada a través de la Anunciación en los paneles superiores y, en la parte baja, los retratos de los donantes en permanente devoción, arrodillados delante de los dos santos Juanes, San Juan Bautista y San Juan evangelista, trabajados en grisalla; y, por otro, rematando todo el conjunto, en la parte superior, a las Sibilas y a los Profetas que en el Antiguo Testamento habían profetizado la llegada del Mesías, dejando claro en este reverso, la importancia de María y su aceptación como elemento fundamental de todo este programa. Junto a este mensaje visual se unía otro destinado a una élite, pues sólo podían llegar a él los que supieran leer. En este mensaje se indicaba quiénes eran los promotores de la obra y los artífices de la misma.

Van Eyck: Vista del Políptico de la Adoración del Cordero Místico cerrado.

     Es una obra que tuvo un impacto inmediato en la época. En especial, por la inclusión de dos desnudos monumentales en el interior, tratados con gran naturalismo. Este elemento que en la sociedad del siglo XXI puede causar cierta sonrisa al ver la ingenuidad con que están hechos, para la época, era una conmoción. De hecho, era conocido como el “retablo de Adán y Eva” más que como el del Cordero Místico, y los canónigos de la catedral se refieren al políptico en 1517 como “la obra de pintura más hermosa de la cristiandad”[4].

     Felipe II pide una copia para su capilla del Alcázar de Madrid, que realiza Michiel Coxcie[5]. En 1563, Diego de Lerma y Fernando de Castro, viajeros españoles de camino a Bruselas desde el puerto de Brujas, piden desviarse hasta Gante para poder contemplar “el retablo de Adán y Eva”[6]; y el 19 de agosto de 1566, el cabildo de la catedral decide retirarlo de la capilla donde se encontraba para preservarlo de las revueltas iconoclastas que asolaban Flandes en ese momento. Todo esto demuestra el claro interés y la popularidad de esta obra desde fechas tempranas.

     Toda esta historia posterior a la salida de la obra del taller de los hermanos Van Eyck viene a contribuir aún más a su sentido icónico, hecho que se ha amplificado en las últimas décadas a raíz de la brigada de más de 350 hombres y mujeres que durante la II Guerra Mundial se ocuparon de preservar un patrimonio gravemente en peligro, más allá de los bombardeos[7].

Daniel J. Kern y Karl Sieber exminando la tabla central del Políptico del Cordero Místico en 1945.

     Con todo este panorama, es claro comprender por qué en los últimos meses se han producido reacciones de lo más variadas a la última presentación de la tercera fase de restauración y análisis de esta obra. Los cambios, en especial en la tabla central que le da nombre, la del Cordero Místico, son evidentes y, en cierto grado, chocantes. El criterio ha sido presentar la obra lo más parecido posible a cómo éste salió del taller de los hermanos Van Eyck, eliminando antiguos repintes que, según el consejo asesor de esta restauración, desvirtuaban la contemplación real de la obra. En parte pueden tener razón, pero ¿cómo lo sabemos?. Es importante recordar que Coosemans, Panofsky, De Bruyn, Beenken y Schenk, están sugiriendo que el políptico, tal como fue colocado en la capilla de los Vijt, es un compendio de tablas que Jan van Eyck armoniza entre las que habrían quedado en el taller de su hermano al fallecer en 1426 y, por eso, el único conjunto coherente es el reverso, que se adscribe íntegramente a Jan. Esto sirve a los autores para justificar que el interior del políptico en su parte baja correspondería a un encargo para un altar de Todos los Santos, mientras que la parte superior, muy diferente en concepción a la inferior, sería para otro encargo con la Deesis como tema principal, además de explicar el motivo por el cual el políptico cerrado no encaja de forma adecuada, cómo sí tendría que hacerlo si éste hubiera sido concebido dentro de un planteamiento unificado[8]. Por lo que ni siquiera tenemos evidencias ciertas de si esta estructura que contemplamos, salvo las tablas exteriores, sean el modo en que fue concebido en el taller.

Van Eyck: Tabla central del Políptico del Cordero Místico tras la restauración.

     Por otro lado, ¿qué ocurre entonces con la parte histórica de la obra? ¿Es que acaso más de 500 años de Historia no cuentan para el políptico de Gante?

     El políptico del Cordero Místico no es una obra “recién salida del taller”, es una obra que lleva encima una historia, la Historia europea, de los últimos quinientos años. Han pasado muchas cosas: desde la entrada de los tercios españoles en Flandes, las guerras de religión de la guerra de los 80 años, las invasiones francesas de finales del siglo XVIII, dos guerras mundiales, un sonoro robo de varias de sus tablas y, ahora, la intervención “pautada” de unos expertos de principios del siglo XXI. La pregunta surge en cómo se van a enfrentar las generaciones futuras a todo esto. ¿Es reversible lo que se ha hecho? Es un tema delicado, pues me recuerda el éxito que a mediados del siglo pasado tuvo entre los restauradores la colocación de engatillados[9] sobre tablas flamencas de fino grosor, una medida que a priori podría parecer adecuada pero que, a la larga, se ha visto que, en ocasiones, han destrozado el trabajo de más de 400 años.

Comparativa de la cabeza del Cordero antes y después de la restauración del Políptico de Gante.

     Ha sido una importante iniciativa la de acometer el estudio, análisis y restauración de la obra cumbre de los hermanos Van Eyck, y muchos estamos deseando poder leer los textos que se deriven de esta investigación interdisciplinar. Sin embargo, nos preguntamos si esa exhortación a la que nos mueve la última estrofa de la inscripción del políptico: “vos collocat acta tueri” (a vosotros os corresponde preservar), habría que hacerla extensible también a su historia externa, y no sólo a conservarla a como se supone que estaba en el siglo XV.

     Para saber más: Closertovaneyck: http://legacy.closertovaneyck.be/#home/sub=close

     Por cierto, nuestro compañero Cipri participó en un podcast sobre la historia del políptico. Aquí os dejamos también el enlace: https://www.podiumpodcast.com/encuadrate/temporada-2/t02e01-la-adoracion-del-cordero-mistico/

NOTAS

[1] La obra ya había sido intervenida de forma consensuada en otras ocasiones, siendo la más importante la realizada por Coremans y el Instituto del Patrimonio Belga en 1953. Paul Coremans, L´Agnau Mystique au Laboratoire, Les Primitifs Flamands, III, 2, Antwerpen, 1953.

[2] Por eso, también es muy habitual encontrarse los reversos en grisallas, para acentuar más esa contraposición entre el color interno y la ausencia del mismo en los reversos de las alas laterales. Además de la influencia escultórica que también se ha señalado en alguna ocasión.

[3] Primero tuvo esta advocación al ser levantada sobre una antigua iglesia dedicada a San Juan Bautista. No cambia de advocación hasta 1540, y se convierte en catedral en 1559.

[4] Cuando visita la catedral el 1 de agosto de 1517 el cardenal Luis de Aragón. E. Panofsky, Los Primitivos Flamencos, ed. Cátedra, 1953, p. 206.

[5] Madrazo señala que esta copia costó 2.000 ducados. Una suma enorme de dinero para la época. Pedro de Madrazo, Viaje artístico de tres siglos por las colecciones de cuadros de los Reyes de España, Barcelona, 1884, p. 60.

La copia estuvo en España hasta principios del siglo XIX, saliendo del territorio español y distribuyéndose las tablas entre Bruselas y Berlín. J. Duverger, “Kopiëne van het Lam Gods Retabel van Hubrecht en Jan van Eyck”, Bulletin des Musées Royaux des Beaux-Arts, (1954), pp. 50-68.

Incluso en fechas recientes Eduardo Arroyo (Madrid, 1937) realiza una copia del Cordero Místico, desde su visión contemporánea. Museo del Prado, Madrid, 2012.

[6] “Viernes se carga// Ytem en gante por vere el retablo/ de Adam y eva…1// Y que se paga a un carretero por llevar dos moços y un astudyante a Bruselas 494…” Stadarchief Bruges (SAB), Spaans Consulaat, VI-Dossier; C. Divers portafeuvilles 1550-1567, año de 1563.

[7] Esta subdivisión de Monumentos, Bellas Artes y Archivos, fueron los que encontraron en marzo de 1945, junto con otras obras de arte, el políptico de Gante escondido en la cueva de sal de Altaussee en Austria.

[8] E. Panofsky, Los Primitivos Flamencos…, op.cit., p. 208; Con voces discordantes al respect: B. Lane, The Altar and the Altarpiece. Sacramental themes in Early Netherlandish Painting, New York, 1984, pp. 137-144; Boris Uspenskij, Prospettiva divina e prospettiva umana. La pala di Van Eyck a Gand, Milaan, 2010, pp. 40-45.

[9] Se trata de unos soportes en madera móviles a modo de trama que se colocan en el reverso de la obra, en principio para hacerla más resistentes.

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