Hace algo más de un año visitaba el Museo Vasco de Bilbao y descubría algunas de las fotografías de Eulalia Abaitua, una fotógrafa del finales del siglo XIX y primeras décadas del XX cuyo legado custodia la institución museística y de la que no conocía absolutamente nada.

     Lo cierto es que esta fotógrafa aficionada que firmaba sus fotos con la A de Abaitua, su apellido, es desconocida para el gran público ya que es a partir de 1990 cuando el Museo Vasco de Bilbao comienza a difundir su legado a través de exposiciones temporales. Pero conozcamos a esta fotógrafa documental y su gran legado fotográfico.

Museo Vasco de Bilbao. Foto propia

¿Quién era Eulalía Abaitua y cómo aprendió la técnica de la fotografía?

     Nuestra historia comienza el 25 de enero de 1853 cuando nace en el seno de una familia burguesa de Bilbao María Elvira Juliana Abaitua y Allende-Salazar. Hija de Juan Francisco Abaitua y Mª Eulalia Allende-Salazar, era inscrita en el Registro de Bautismos de la iglesia de San Nicolás de Barí.

Retrato de Eulalia Abaitua Allende-Salazar hacia 1870. Anónimo. Archivo del Museo Vasco de Bilbao. Fuente: www.taldiacomohoy.com

     Por desgracia poco después de su alumbramiento su madre fallecía siendo criada tanto ella como su hermano Felipe, como era costumbre en la época, por una nodriza o ama de cría en el domicilio familiar de las Siete Calles de Bilbao.

Eulalia Abaitua. La niñera (una nodriza o ama de cría) y un nieto de Eulalia en el jardín del Palacio del Pino. Museo Vasco de Bilbao

     Se sabe que Eulalia estudió en el colegio del Sagrado Corazón de Jesús de Sarriá en Barcelona pero debido a que el archivo de la institución se quemó durante la Guerra Civil se desconoce qué estudio y por cuánto tiempo. En cualquier caso su contacto con la fotografía se produciría a partir de 1871 cuando residia en Liverpool.

Eulalia Abaitua. Hacia 1871. Vandyke & Brown, Liverpool. Archivo: Begoña Urquijo Olano. Fotografía tomada directamente al libro de Maite Jiménez Ochoa

Su contacto con la fotografía en Liverpool

     Debido al último alzamiento carlista de 1870 que traería consigo en 1872 la tercera y última guerra carlista, toda la familia de Eulalia se asienta en el número 69 de la calle Slaw Street del distrito de Everton en Liverpool. Allí la familia habría fundado la empresa de navegación Olano, Larrinaga and Co y había abierto una ruta comercial con las colonias españolas de Cuba y Puerto Rico y, tras la apertura del Canal de Suez, con Islas Filipinas y China.

     Sería precisamente en Livepool donde Eulalia a la edad de 18 años casará el 16 de mayo de 1871 con Juan Narciso Olano para cuyo enlace requerirá de dispensa papal al tener parentesco natural por vía paterna.

Alfred Winter. 1870. Street Hobart. Liverpool

     La década de los 70 en la ciudad de Liverpool será muy importante para la fotografía ya que sería allí donde comenzasen a fabricarse las primeras placas de gelatinobromuro sobre vidrio. Esta nueva técnica se comenzaría a difundir entre las élites, siendo en muchos casos la alternativa a la pintura, y Eulalia comenzaría a practicarla.

De Liverpool a Begoña. La instalación de un laboratorio fotográfico en su domicilio.

     Se desconoce la fecha exacta en la que el matrimonio se instala de nuevo en España pero se sabe que el 22 de diciembre de 1878 ya se encontraban en Begoña donde nacería su cuarta hija, Mª Concepción.

Eulalia Abaiuta. El marido de Eulalia y su hija Concha tomando el té, hacia 1905. Archivo del Museo Vasco de Bilbao. Fuente: https://taldiacomohoy.es

     Afincados en Begoña comienzan, en 1881, la construcción del Palacio del Pino en un terreno que Eulalia había heredado por parte de su padre en Begoña y que recibía el nombre de ‘finca del pino’ por encontrarse en ella un pino que servía para colgar a los ajusticiados por el fuero de guerra.

     La vivienda era de grandes dimensiones y fue decorada siguiendo la estética británica tanto en su interior como en los jardines donde además instalaron un campo de croquet y un edificio destinado a gimnasio. Sería en el sótano de esta vivienda donde Eulalia instalaría su laboratorio fotográfico y donde pasaría horas y horas seleccionando las imágenes que tomaba con su cámara.

Eulalia Abaitua. Vista del Palacio del Pino. Hacia 1900. Archivo Museo Vasco Bilbao. Fuente: https://www.fotografaspioneiras.com

     Como apunta la conservadora del Museo Vasco de Bilbao, Eulalia sin prentenderlo será una reportera gráfica antes de que el reporterismo naciese, levantará acta con su cámara de la vida en Begoña, de las márgenes del Nervión, del valle de Arratia y también de su propio hogar.

 

Sus fotografías: gentes humildes, festividades, retratos familiares y escenas urbanas

     Eulalia, sin saberlo tenía una visión antropológica de la fotografía ya que nos dejó una excepcional y gran galería de retratos de las gentes más humildes de Bilbao y Begoña. De entre todas sus fotografías sobresalen por su cantidad las tomadas en las márgenes de la ría del Nervión donde retratará a las lavanderas, a los bañistas, a los pescadores o las sardineras.

Madre e hijo. Eulalia Abaitua. Hacia 1890.Museo Vasco de Bilbao

     Además de retratar a las gentes trabajadoras, nos dejará como legado fotografías urbanas de Bilbao, celebraciones tanto en la ciudad como en el contexto rural y muchas imágenes tomadas en la intimidad de su hogar donde vemos como protagonistas a sus hijos, nietos y personal de servicio.

Imagen con doble exposición en la que vemos a Juan Narciso Olano, marido de Eulalia, sentado y de pie. Hacia 1905. Archivo del Museo Vasco de Bilbao. Fuente: www.fotografaspioneiras.com

     Practicaría la fotografía al aire libre junto a su ayudante, una jovencita que aparece en alguna de sus fotografías y de quién no conocemos su identidad. Ella sería la encargada de transportar el trípode y la tela que se utilizaba como fondo para los retratos.

Eulalia Abaitua. La ayudante de Abaitua con el trípode en el alto de Santo Domingo (Bilbao). Museo Vasco de Bilbao. Fuente: www.fotografaspioneiras.com

     Su formato favorito sería la fotografía estereoscópica, un formato muy popular entre las clases acomodadas y que también disfrutaban las clases más humildes en las barracas de feria. Las fotografías estereoscópicas se realizaban con una cámara binocular y que daba como resultado dos imágenes casi idénticas que al ser vistas en un visor portátil o de sobremesa se unían dando lugar a una única imagen en tres dimensiones.

Visor portátil para visionar fotografías estereoscópicas. Foto propia

     Una de las industrias que traería consigo el siglo XIX sería el nacimiento del turismo al que tan solo podían acceder las clases más pudientes. Los Solano-Abaitua entre 1902 y 1920 viajarán tanto a ciudades europeas como Venecia o Roma como a lugares ligados a la cristiandad como es el Santuario de Lourdes o al Cerro de los Ángeles en Madrid. Pero además se desplazarán a lugares del Mediterráneo como son la isla de Creta, Marruecos o Tierra Santa donde conocerían Jerusalén o Belén.

Eulalia Abaitua. Puente de los suspiros de Venecia. Archivo del Museo Vasco de Bilbao. Fuente: www.fotografaspioneiras.com

Sus retratos de mujeres

     Eulalia cultivará el retrato femenino como subgénero, por un lado realizará retratos de mujeres solas o en pareja, con planos de perfil, busto o de frente, por otro lado sagas familiares y por último fotografías de mujeres trabajando en entornos domésticos o rurales.

     A diferencia de sus contemporáneos realizará todos sus retratos femeninos al natural y no en estudio dando como resultado tomas de gran realismo en las que captará la esencia de la retratada.

Sus últimos años

     Tras la Guerra Civil en el año 1941 Eulalia se traslada a un piso de la Casa Ampuero en la Gran Vía de Bilbao, falleciendo dos años después a la edad de 90 años siendo enterrada junto a su marido en el panteón familiar Olano-Abaitua del cementerio de Begoña.

Dos de las fotografías de Eulalia Abaitua en el Museo Vasco de Bilbao. Foto propia

     El nombre de Eulalia está presente en el callejero de localidades españolas, así en Valdemoro (Madrid) una glorieta lleva su nombre y la ciudad de Guadalajara y el barrio bilbaino de Txurdinaga le dedican una calle.

     Por su parte el Museo Vasco de Bilbao como custodio de más de 2500 imágenes de la fotógrafa, difunde su obra a través de publicaciones y exposiciones temporales.

Bibliografía

Para la redacción de este artículo hemos seguido la publicación de Maite Jiménez Ochoa de Alda “La fotógrafa Eulalia Abaitua”

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